lunes, 5 de septiembre de 2016

Una visita a los gorilas de montaña

SOLO unos trescientos veinte viven en la región de los volcanes en la frontera entre Ruanda y la República Democrática del Congo; otros trescientos habitan en la impenetrable selva de Uganda. Son los gorilas de montaña, que figuran entre los mamíferos en mayor peligro de extinción del mundo.
Todo comienza cuando los guías nos conducen en una escalada de una hora desde el pie del volcán Visoke, de 3.700 metros de altura, hasta los lindes del Parque Nacional de los Volcanes, en Ruanda. Nos dicen que solo se permite que se acerquen a este peculiar grupo de animales ocho visitantes por día, lo que reduce al máximo el peligro de que contraigan enfermedades y, además, evita alteraciones de su comportamiento.
Nuestro guía pasa a explicarnos que los gorilas son sumamente propensos a las enfermedades del hombre, y que para protegerlos, quienquiera que esté enfermo o sepa que es portador de una enfermedad contagiosa debe quedarse.
Tan cerca que podemos tocarlos
Ahora los guías empiezan a buscar el sitio donde los gorilas fueron vistos el día anterior, aunque deambulan constantemente en busca de alimento fresco. “¡Miren allá!”, exclama alguien. Apelmazada sobre la suave vegetación está la cama, o nido, del gorila de espalda plateada.
“Lo llaman umugome —explica el guía—. Cuando un gorila macho tiene unos 14 años se le torna la espalda blanca como la plata; entonces se le considera el líder del grupo. Es el único que se aparea con todas las hembras."
“¿Cuánto tiempo vive un gorila?”
“Hasta cuarenta años”, contesta en tono bajo.
Uno de los guías está rugiendo como un gorila para tratar de obtener respuesta. ¡Debemos estar ya muy cerca!

Efectivamente, a solo cinco metros de distancia hay unos treinta gorilas. Los guías nos mandan agacharnos y guardar silencio.
Estamos tan cerca que podemos tocarlos. Un par de gorilas pequeños se aproxima para estudiarnos. El guía les pega suavemente con una ramita, y los curiosos jovencitos ruedan cuesta abajo, luchando como niños. “Mami” interviene cuando el juego se pone demasiado brusco.
El macho de espalda plateada nos observa de lejos. Repentinamente se dirige hacia nosotros y se sienta a pocos metros de donde nos hallamos sentados. Es enorme, y debe pesar unos 200 kilogramos. Aunque está demasiado ocupado comiendo como para prestarnos mucha atención, no nos quita la vista de encima. En realidad, la principal actividad de los gorilas consiste en comer. Un macho de espalda plateada puede consumir hasta 30 kilogramos de alimento al día, y todos los miembros del grupo se ocupan en buscar alimento desde la mañana hasta el anochecer. A veces se les ve pelear por las “golosinas” que encuentran.
Su alimento favorito es la médula del senecio gigante. Asimismo les encanta el apio silvestre, ciertas raíces y los brotes de bambú. En ocasiones incluso preparan una “ensalada” mezclando brotes de bambú, hojas tiernas de cardos, ortigas, galios y diversas raíces y parras. “¿Por qué no se espinan cuando agarran y limpian las ortigas?”, pregunta alguien. “Porque la piel de las palmas de las manos es muy gruesa”, contesta uno de los guías.
Mientras gozamos de esta pacífica escena, el enorme macho se yergue súbitamente sobre los pies, se golpea el pecho con las manos y emite un pavoroso y horripilante rugido. Se abalanza hacia uno de los guías, pero se detiene justo antes de llegar a él. Pese a la fiera mirada que el gorila le lanza, el guía no se aterroriza; más bien se agacha, gruñe y retrocede lentamente. Al parecer, el macho solo quería impresionarnos con su fuerza y poder. ¡Y créanos que lo logró!
Los guías nos hacen una señal para que nos preparemos para partir. Hemos pasado poco más de una hora con estas maravillosas y pacíficas criaturas, como invitados “en la niebla”. Aunque breve, la visita ha sido una experiencia inolvidable.

Por el corresponsal de ¡Despertad! en Tanzania

Área de distribución del gorila de montaña
ÁFRICA:
REPÚBLICA DEMOCRÁTICA DEL CONGO; UGANDA; RUANDA.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario