A LOS elefantes se
les aprecia por diferentes razones, pero se les detesta por otras. Hay quienes
los consideran trabajadores muy útiles, idóneos para acarrear troncos enormes y
colocarlos bien alineados. Otros los valoran por sus colmillos, su piel y su
carne. Y hay quienes solo ven en ellos una amenaza para sus tierras y cosechas.
Por otra parte,
muchos investigadores aprecian a los elefantes por su comportamiento divertido.
Cynthia Moss pasó trece años estudiando estos animales en el Parque Nacional de
Amboseli, en Kenia, y dice: “He visto a las magníficas matriarcas
conducir y defender a sus familias, y también las he visto perder toda su
compostura y corretear jugando con la cola enroscada sobre la espalda y con una
mirada picarona”.
Daphne Sheldrick, de
Kenia, ha criado muchos elefantes huérfanos, que luego ha dejado en libertad.
Explicó: “Todos los elefantitos
que nos llegan tienen un temperamento distinto, como pasa con los
niños. [...] Son ligeramente competitivos, se ponen celosos y, a veces,
cuando se les reprende, se enfurruñan. [...] Algunos son deliberadamente
traviesos o desobedientes, y tenemos que disciplinarlos igual que a un niño”.
Además de ser
divertidos, los elefantes desempeñan un papel muy práctico en la naturaleza.
Una cantidad moderada de elefantes en una zona limitada contribuye a
incrementar la riqueza de la flora. El libro Los elefantes, la economía y el marfil menciona también otras funciones, como
la de crear nuevos pastos, dispersar semillas y reducir “la incidencia de la
mosca tsetsé”. Los autores de dicho libro concluyen que “los elefantes
desempeñan un papel ecológico esencial en las sabanas y en las selvas africanas”.
Sin embargo, una
cantidad excesiva causará perjuicios en la vegetación. Es entonces cuando se
convierten en enemigos de algunas personas. Por esa razón, los
conservacionistas matan algunos ejemplares regularmente para controlar la
población de elefantes en ciertas zonas cercadas. En otras partes de África
donde estos paquidermos todavía disponen de mucho espacio, no se ha
recurrido aún a este método, lo cual tiene sus ventajas. Según la revista New
Scientist, dado que “en el Parque Nacional de Amboseli, en Kenia,
no se han producido estas matanzas selectivas de elefantes para controlar
su población, estos caminan libremente entre las personas sin ningún temor”.
Los científicos están
buscando métodos alternativos para reducir el índice de natalidad de los
elefantes. Mientras tanto, cuanto más aprendamos de ellos, seguramente más
razones encontraremos para verlos como amigos.
POR EL CORRESPONSAL DE ¡DESPERTAD! EN
ÁFRICA DEL SUR

No hay comentarios.:
Publicar un comentario